No es
país para cultos. Esta es la frase que me he estado repitiendo durante las
últimas semanas. ¿El motivo? El “relaxing cup with café con leche” del que Anni
Bottle hacía gala nada más y nada menos que ante la asamblea del Comité
Olímpico Internacional.
A lo inquietante del hecho de que ante el mundo entero
hayamos quedado como unos perfectos incompetentes, se une la gran duda de
¿Acaso entre los millones de personas que componen España no había nadie con al
menos un B2 que pudiese representar dignamente a nuestro país? ¿Realmente es
Mrs. Bottle el máximo exponente la cultura y formación Española? Lamentablemente
lo dudo, aunque esta duda nos llevaría a preguntarnos seriamente por los dudosos
trámites que la alcaldesa de Madrid siguió en su momento para sustituir a Alberto Ruiz-Gallardón, sustitución
que se desarrolló sin consultar a los madrileños y de una forma que roza lo
dictatorial… Pero esa cuestión es fácilmente apilable en el cajón que lleva por
nombre “Así se gobierna en España”.
Pues excelentísima alcaldesa de Madrid, el café no sé si nos
lo han servido, pero de lo que estoy segura de que nos hemos empachado es de su
mofa hacia la incultura. Y es que la alcaldesa hizo suyo el famoso refrán y si
no queríamos café, nos dio dos tazas, aludiendo además a quienes la habían criticado por su
intervención argumentando que "Un país que castiga a quien lo intenta es
un país sin iniciativa".
Pues bien Anni Bottle, en mi humilde opinión, su sueldo o sueldos (porque esto es España y podemos esperarnos cualquier cosa) no es para que “lo intente”, es para que lo consiga. No olvide que quienes sufragamos su viaje, estancia, coches oficiales y demás etcéteras para hacer posible su intervención, somos los españoles, unos españoles que esperamos algo más que ver cómo lo intenta, mucho menos si su intento nos deja en ridículo.
Aunque no todo son críticas hacia la Señora Botella. En mi
opinión, ha sido un gran acierto su última decisión, la de no volver hacernos pasar de nuevo por tal humillación y
desistir del sueño olímpico. Porque
hasta que no seamos conscientes de la importancia que nuestra imagen tiene en
el exterior y nuestros políticos así lo vean, éste seguirá sin ser un país para
cultos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario