martes, 17 de septiembre de 2013

No es país para cultos


No es país para cultos. Esta es la frase que me he estado repitiendo durante las últimas semanas. ¿El motivo? El “relaxing cup with café con leche” del que Anni Bottle hacía gala nada más y nada menos que ante la asamblea del Comité Olímpico Internacional.

A lo inquietante del hecho de que ante el mundo entero hayamos quedado como unos perfectos incompetentes, se une la gran duda de ¿Acaso entre los millones de personas que componen España no había nadie con al menos un B2 que pudiese representar dignamente a nuestro país? ¿Realmente es Mrs. Bottle el máximo exponente la cultura y formación Española? Lamentablemente lo dudo, aunque esta duda nos llevaría a preguntarnos seriamente por los dudosos trámites que la alcaldesa de Madrid siguió en su momento para sustituir a Alberto Ruiz-Gallardón, sustitución que se desarrolló sin consultar a los madrileños y de una forma que roza lo dictatorial… Pero esa cuestión es fácilmente apilable en el cajón que lleva por nombre “Así se gobierna en España”.

Pues excelentísima alcaldesa de Madrid, el café no sé si nos lo han servido, pero de lo que estoy segura de que nos hemos empachado es de su mofa hacia la incultura. Y es que la alcaldesa hizo suyo el famoso refrán y si no queríamos café, nos dio dos tazas, aludiendo  además a quienes la habían criticado por su intervención argumentando que "Un país que castiga a quien lo intenta es un país sin iniciativa".

Pues bien Anni Bottle, en mi humilde opinión, su sueldo o sueldos (porque esto es España y podemos esperarnos cualquier cosa) no es para que “lo intente”, es para que lo consiga. No olvide que quienes sufragamos su viaje, estancia, coches oficiales y demás etcéteras para hacer posible su intervención, somos los españoles, unos españoles que esperamos algo más que ver cómo lo intenta, mucho menos si su intento nos deja en ridículo.

Aunque no todo son críticas hacia la Señora Botella. En mi opinión, ha sido un gran acierto su última decisión, la de no volver  hacernos pasar de nuevo por tal humillación y desistir del sueño olímpico.  Porque hasta que no seamos conscientes de la importancia que nuestra imagen tiene en el exterior y nuestros políticos así lo vean, éste seguirá sin ser un país para cultos. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario